Jamie Thomas es una mujer de 30 años, madre de dos hijos, que vive en Minnesota, Estados Unidos. Tuvo la mala suerte de ser uno de los 26,000 estadounidenses demandados desde el año 2003 por la Industria discográfica y cinematográfica de los Estados Unidos. Y digo que tuvo mala suerte, porque esto no es por lo que llaman “justicia”, porque si así fuera habría millones de demandados.
En muchos de los otros casos, los demandados prefirieron pagar “miles de dólares” (no se sabe cuánto), con tal de no ir a juicio y arriesgarse a perder, teniendo que pagar una gran cantidad, además de los costes del proceso. Pero Jamie estaba decidida a hacer frente a la RIAA, como dijo su abogado.
Este jueves, el jurado (formado por 12 personas, que me imagino nunca han usado Internet) decidió que Jamie tiene que pagar $9,250 dólares por cada una de las 24 canciones que compartió por Kazaa.
Así está la justicia.





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